Recuerdos del acomodador del viejo cine: Don Pedro Amarilla

Bajo el título “Amarilla…luz de linterna”, José Guller trae a memoria un querido personaje del Calchaquí de ayer.

Foto del ahora Boulevard Belgrano, tomada desde el campanario de la parroquia. A lo lejos se ve el edificio del cine y el Altillo.


En en cine de mi pueblo, distintas personas tenían su labor, Lolita vendía la entradas, Tatin era el chocolatero, Castillo era el encargado de pasar las películas y un señor era quien guiaba con luz a aquel que había llegado tarde.


También si alguien se levantaba al baño o iba al bar, lo conducía hasta su asiento.


Amarilla era su apellido y todos lo llamaban así, flaco, despaturrado para caminar, su andar se trasladaba a la luz de su linterna, una metálica, grande.


Iba todas las tardes a la sede Football Club, donde los parroquianos se juntaban después del almuerzo para tomar café y jugar a las cartas. Se prendía en todas las discusiones, si llovería o no, políticas, o lo que fuera. Era muy querido y apreciado por todos, creo que la gente le sacaba un tema a sabiendas que tendría una firme posición en contrario.


Yo le decía “Amarilla” o “Tio” ya que mi amigo Juan era su sobrino. Era afiliado al partido radical, y en unas elecciones lo fui a buscar para que vote. No sabía que casi no se levantaba de la cama.

Facha del ex cine San Luis – Año 2014


Al ver su estado, le dije que me disculpe, que se quedara en su casa, “ yo no te voy a fallar Melli, además no sabes cuánto hace que no salgo de mi casa, me hará bien ver un poco el pueblo”. Sabia de lo porfiado que era…y su argumento era válido, aproveche para que recorra su amado poblado.


Al tiempo lo internaron en un Hospital de Santa Fe, su sobrino lo visitaba cada vez que viajaba. En una oportunidad, paso bastante tiempo y cuando pregunto, los médicos le dijeron que hacía dos meses había fallecido. Para 1980 era imposible conseguir un teléfono fijo y celulares no existían.


Su sobrino se amargo muchísimo, y el médico le dijo que no tenga sentimiento de culpa, que era un paciente muy querido por todos, y que falleció rodeado de afecto y cariño.


Amarilla………luz de su linterna, la que guio a tantos hasta su asiento en el cine.

Escrito de José Guller

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